CÓMO SE CULTIVAN LAS PERLAS

Para saber sobre perlas, es importante entender que provienen de criaturas que las cultivan en su interior, como las ostras y los mejillones.

Mientras que para estudiar los metales o piedras preciosas como los diamantes o los rubíes existen la geología y la química, para aprender sobre las perlas es más idónea la biología, ya que éstas provienen de seres vivos. Las perlas son cultivadas naturalmente por criaturas con conchas llamadas moluscos, que viven en mares y océanos de agua salada o en lagos y ríos de agua dulce en todo el mundo.

Algunas ostras y mejillones, ambos considerados como moluscos, tienen conchas que, por naturaleza, son brillantes y coloridas. Esto es sorprendente, porque las conchas duras de estos animales sirven para protegerles y no para que luzcan y sean bonitas y llamativas.

Sin embargo, la belleza en la naturaleza tiene un propósito. Tal es el caso de las flores que con sus colores atraen a los insectos. Los tigres, en cambio, se esconden en la selva. Pero los moluscos viven en el fondo de mares y lagos donde es fangoso y oscuro, allí, para ellos no hay ningún beneficio evolutivo al ser brillante. Esta para nosotros, es una maravillosa casualidad, ya que por ella podemos obtener perlas. Esto empezará a ser más clara, según avance en la lectura.

Las perlas se crean a partir de la defensa que hace el molusco cuando objetos extraños se atascan contra él e incluso entran en su organismo, como por ejemplo pequeñas algas o cangrejos. Cuando un objeto extraño se implanta en el cuerpo humano, se puede producir fiebre. Los moluscos, en cambio, envuelven al intruso con el material del que está hecha su concha, que a veces y con el paso del tiempo se convierte en una perla brillante y preciosa.

Moluscos

Existen cerca de 85.000 tipos de moluscos, incluyendo caracoles, babosas y calamares, entre otros.  Pero sólo 20, de estas especies producen las conchas con el brillo necesario para hacer perlas.

El brillo iridiscente que poseen estas 20 clases de moluscos se llama Nácar.  Es el mismo material de las perlas.  Los moluscos que no tienen conchas brillantes, como los mejillones de consumo humano, también cubren a sus “intrusos” con el material de sus conchas, pero éste no brilla y por lo tanto sus “perlas” no son tan atractivas (y pueden causar daños en los dientes si no tengamos cuidado…)

En resumen, hay partículas orgánicas pequeñas que se alojan como “intrusos” en el interior de los moluscos.  Para defenderse, estas criaturas las cubren con el material de sus conchas.  En algunas especies, las conchas son brillantes, por lo tanto el producto resultante de este proceso es considerado como una perla.

Esto ha ocurrido durante millones de años, pero hasta hace sólo alrededor de cien, aprendimos cómo se pone en marcha este proceso y logramos así que más personas se beneficien de unas gemas maravillosas.
types of molluscs

PERLAS NATURALES Y PERLAS CULTIVADAS

Tanto las perlas naturales como las cultivadas son verdaderas ya que ambas provienen de los mismos animales.  La diferencia está en que los cultivadores de perlas han iniciado, ellos mismos, el proceso de formación de la gema; mientras que las naturales comenzaron a crecer de manera casual.  La siguiente es una explicación sobre los comienzos de las perlas de cultivo.

Las perlas son, quizás, las joyas más antiguas; pero también las más desconocidas. Hay registros egipcios que indican que estas gemas se usaban hace 5.000 años.  También hay textos escritos en China hace 4.500 años que describen las perlas. Sin embargo, hasta hace cien años sólo existían perlas naturales porque nadie conocía el proceso para crear el milagro que representa el nacimiento de una perla.

Literalmente, durante miles de años, las perlas han sido apreciadas por su belleza y por su misterio.  Debido a esto y a que eran consideradas como exóticas, eran muy costosas y sólo las podían disfrutar un pequeño grupo de afortunados o personas de la realeza.

Las perlas eran un producto bastante raro; porque no sabíamos cómo cultivarlas y tan sólo una de cada mil ostras, encontradas en la naturaleza, contenía una gema de verdadera calidad.  Así, se necesitarían alrededor de 50.000 ostras ¡para hacer un collar!  Antes de la década de 1890, cuando aprendimos a cultivarlas, todas las perlas eran naturales, es decir se encontraban en ostras recogidas en el medio silvestre.

Durante siglos, muchos de los científicos más ingeniosos del mundo, trataron de poner en marcha el proceso del cultivo de perlas.  Uno de ellos, el padre de la taxonomía, Carl Linnaeus, estuvo cerca de lograrlo en la década de 1700, pero fue sólo un siglo después que se desarrolló la técnica que aún hoy se utiliza.

A finales de 1800 se estaban agotando las ostras y los mejillones, los cuales estaban bien valorados por sus perlas y siempre eran recogidos por la Madre perla de su concha, ya que  este material  era usado tradicionalmente en joyería, muebles con incrustación, cuchillería fina y en la elaboración del aspecto perlado de algunos botones.

Con la revolución industrial aparecieron las máquinas con las que pudimos recoger mucho mejor las ostras. Sin embargo, esto produjo una reducción significativa del tamaño de los criaderos de ostras naturales del mundo.

Los pozos de petróleo también  ocasionaron filtraciones de aceite y acabaron con muchos criaderos de ostras en el Oriente Medio.  Así que con la contaminación de la nueva tecnología y el buceo avanzado, nuestras ostras de perlas naturales se convertirán en cosa del pasado. Hasta que aprendimos a desarrollar la que se conoce como perla cultivada.

Las perlas cultivadas son las que se forman cuando un “intruso” (por ejemplo una cuenta de madreperla) es colocado, por una persona, dentro de un molusco.  Esa es la diferencia técnica entre las perlas naturales y cultivadas; aunque como son creadas por moluscos, podemos llamarlas perlas reales.

Hay un buen número de personas que contribuyeron a la invención del cultivo de perlas, a quienes estamos eternamente agradecidos. La primera perla cultivada fue producida por un inglés en Australia, llamado William Saville – Kent; pero fue en Japón que este desarrollo se afianzó. Allí, los moluscos de agua salada produjeron con gran éxito las perlas Akoya. Desde entonces el mundo de las perlas no ha vuelto a mirar atrás.

Los biólogos marinos han seguido investigando sobre el ciclo de vida de los moluscos para que podamos conocer más sobre ellos y evitemos ir a buscarlos a su medio silvestre, permitiendo así que estas criaturas prosperen.

Hoy en día el buceo para buscar perlas naturales está prohibido o al menos muy controlado en casi todos los países del mundo, desde Escocia hasta Australia.  Con esta medida se protegen los criaderos de ostras increíblemente valiosos. Por esta razón, las perlas naturales se han vuelto extremadamente raras y ahora se comercializan como antigüedades.

Por su venta se piden grandes cantidades de dinero y sólo se encuentran en las casas de subastas, no en joyerías.  Como ejemplo, una ristra de Baroda (perlas naturales  Akoya) se vendió en una subasta por 7,1 millones de dólares de 2005. Una ristras de perlas cultivadas de la misma calidad tendría un costo de 25.000€.

La gran mayoría de las perlas que se llevan hoy en día son cultivadas. Después de más de cien años cultivando perlas, hemos mejorado mucho en nuestro proceso, particularmente en lo que se refiere a la cría selectiva de ostras y mejillones que producen las mejores perlas. Esto significa que tenemos suerte de estar en la posición de cultivar perlas de mejor calidad a una fracción diminuta del precio que tendría que ser pagado por un equivalente natural.

CLASIFICACIÓN DE LA PERLA

Los diamantes tienen las 4 C. En cambio, la clasificación de las perlas puede ser un poco más complicada. Su valor se ve afectado por el tamaño, la forma, el lustre, la calidad de la superficie, el espesor del nácar y la coincidencia con otras perlas.

Los valores de las gemas pueden variar enormemente y las perlas no son la excepción. Algunas ristras de perlas cuestan 40€, mientras que otras pueden alcanzar los 6 millones de euros. En esta sección, le mostraremos lo que debe tener en cuenta para elegir las perlas más adecuadas para Usted.

El Instituto Gemológico de América (GIA) es ampliamente reconocido como la principal autoridad del mundo en cuanto a perlas se refiere y es su sistema de clasificación el que utilizamos. En nuestra opinión es un sistema completo y tiene en cuenta absolutamente todos los factores que afectan la calidad y el valor de una perla, tales como el tamaño, la forma, el color, el brillo, la calidad de la superficie, espesor del nácar y las coincidencias con otras perlas.

1. TAMAÑO

En igualdad de condiciones, cuanto más grande es la perla, más valiosa será. Por lo tanto el tamaño tendrá gran impacto sobre su valor. Es una norma que se puede aplicar a todas las gemas. Sin embargo, no sólo la más grande es la que más cuesta. Es importante saber que los diferentes tipos de perlas nacen en diferentes tamaños; por lo que el efecto del tamaño en el precio depende del tipo de perla que es.

Por ejemplo, 6 milímetros es un tamaño común en perlas de Aguadulce y también lo son 7 milímetros (medimos las perlas por su diámetro).  La diferencia, en precio, entre dos perlas de Aguadulce de estos tamaños, no es muy grande. Pero, la diferencia entre una ristra de perlas de Aguadulce de 12 milímetros y otra de las mismas perlas de 13 milímetros es más del doble. Esto sucede porque el valor aumenta rápidamente cuando el tamaño alcanza los límites superiores del tipo de perla.

Ocurre lo mismo si comparamos otros tipos de perlas. Por ejemplo, una ristra de perlas Akoya de 10 mm, sería más costosa que una ristra de perlas de los Mares del Sur de 12 milímetros, porque es muy raro que una perla Akoya alcance los 10 mm de diámetro, mientras que una de los Mares del Sur generalmente es superior a 12 mm.

Sólo un pequeño porcentaje de los moluscos más sanos y grandes puede producir perlas más grandes de lo habitual y esto los hace ser especiales. Esta rareza aumenta el atractivo de la perla lo que hace incrementar su valor.

2. LUSTRE

Lustre es el nombre dado al brillo de una perla; cuanto más brillante sea, mejor será el lustre y, por supuesto, éste es muy diferente al de una cuenta sintética. Cuando una perla tiene buen brillo, la luz viaja a través de sus capas de nácar y se refracta. Luego se refleja desde el interior dando a la perla un resplandor increíble que sólo proviene de su origen real.

Damos un gran valor al brillo, ya que realmente no importa si una perla es grande, pequeña, redonda o barroca; mientras tenga buen lustre, podrá hacerse con ella una joya hermosa. El GIA clasifica el lustre de las perlas en cuatro niveles: malo, regular, bueno y excelente.

Hay dos factores que influyen en el brillo de una perla, durante su crecimiento. El primero es la temperatura. Cuando hace calor, el molusco produce capas gruesas y esponjosas de nácar que crecen rápidamente; pero si estas capas forman el exterior de la perla, se reducirá el lustre. Cuando hace frío, el nácar se desarrolla en capas más densas que dan buen lustre y las perlas no crecen tan rápido. Es sabido que si las perlas se cosechan después de una ola de frio, las perlas tendrán mejor lustre.

El segundo factor que afecta el lustre de una perla es la salud del molusco, ya que éste sólo es óptimo en ostras y mejillones sanos. Es importante que no exista ningún tipo de contaminación en el agua porque se reduciría el lustre de la perla. Por esta razón, los cultivadores hacen un gran esfuerzo por cuidar el medio ambiente que rodea sus granjas de perlas.

El lustre tiene gran importancia sobre el valor, ya que si una perla grande de 15 mm de diámetro pero tiene un lustre pobre, perdería casi por completo su valor.

3. FORMA

La forma también influye mucho en el precio de una perla. Cuanto más redonda sea la perla, más valor tendrá. Como pasa con muchos de los factores de valoración, creemos que el hecho de ser más costoso no significa necesariamente que sea mejor, ya que las diferentes formas ofrecen diferentes estilos. Las perlas redondas, por ejemplo, dan a sus dueños un aspecto fabuloso; pero también lo hacen las perlas ovaladas, las perlas en forma de gota, las perlas barrocas o las perlas en forma de botón.  Todo depende del estilo al que inspira.  Sin embargo, si el diseño de sus preferencias es el de las perlas perfectamente redondas, tememos que tendrá que gastar más dinero en ellas.

¿Pero, por qué? No todos quieren tener perlas absolutamente redondas. La pregunta es ¿entonces por qué son más costosas? Hay dos razones principales. La primera se remonta al origen del mercado de las perlas  en Japón. La cultura japonesa ha influido mucho en el mundo de las perlas ya que su estilo se basa en la perfección. Por eso, para ellos las perlas más deseadas deben ser redondas. La segunda razón es que estas perlas son más raras y como todas las piedras preciosas, entre más raras, más costosas.

En cuanto a las formas de las perlas, por regla general, utilizamos nombres por la apariencia de las mismas, salvo algunos términos específicos como barroca y Keshi.

CASI REDONDA

No es frecuente que las perlas de Aguadulce sean perfectamente redondas, porque la mayoría de éstas tienen como núcleo un pequeño trozo de tejido blando en lugar de una cuenta. Eso significa que el mejillón no tiene un soporte sólido para poner el nácar, haciendo menos probable que la perla sea redonda. Lo contrario ocurre con las perlas de agua salada que están nucleadas con una cuenta redonda.

“Casi redonda” es el término que utilizamos para describir a una perla que en apariencia es redonda pero que no lo es tanto si la sometemos a inspección detallada. Utilizamos este tipo de perlas para muchas de nuestras joyas, ya que dan la apariencia de redondas pero son mucho más económicas, llegando a costar casi la mitad del precio de una perla completamente redonda.

BARROCA

Cada una de las perlas barrocas tiene una forma única, aleatoria e irregular. Es muy llamativa la forma como la luz se refleja en sus aristas y ángulos, lo cual les da un aspecto brillante e impresionante. De acuerdo a la forma, son la perla más asequible y va muy bien para quienes saben apreciar sus peculiares cualidades.

KESHI Y FORMA KESHI

“Keshi” era el término empleado para referirse a pequeñas perlas naturales muy barrocas (de forma irregular) encontrados por los buzos japoneses de hace cientos de años. En japonés, Keshi, significa “semilla de amapola” y es un nombre adecuado para las perlas, porque si miramos de cerca a estas semillas, veremos que obviamente son muy pequeñas pero también tienen una forma muy irregular.

Cuando los cultivadores de perlas de agua salada comenzaron a producir perlas de granja, estas pequeñas perlas Keshi siguieron brotando. Para ellos, fue sorprendente ver que a pesar de haber nucleado a las ostras con una cuenta grande, al abrirlas (dos años después)  la perla resultante era más pequeña y muchas veces más plana que la cuenta que habían insertada 2 años atrás. Las ostras normalmente producen nácar cubriendo la cuenta que se usa para la nucleación. Los agricultores no podían explicarse cómo estas perlitas podrían ser el resultado de la nucleación?

Mucho se ha debatido sobre lo que puede originar estas perlas keshi. Existen dudas acerca de si se trata de perlas naturales que se han formado independientemente; o quizás fue una partícula que cayó en la concha de la ostra cuando la abrieron para nuclearla y que se quedó adherida para formar estas pequeñas perlas.

Creemos que es más probable que el pequeño trozo de tejido que se inserta junto con la cuenta para nuclear perlas de agua salada, comienza a formar un saco de perlas que se queda dentro de la ostra y  logra recibir las capas de nácar, mientras que la cuenta que se utiliza en el proceso de cultivo como soporte ha sido eliminado por la ostra, resultando en una perla keshi. Las perlas son frecuentemente eliminadas por la ostra, particularmente si la cuenta es demasiado grande para ella; pero normalmente el saco de perlas se va con ésta.

Es por esto que las perlas Keshi han sido descritas por la industria como a medio camino entre una perla natural y una cultivada. ¡Son un accidente afortunado del proceso de cultivo! Las Keshi son 100 % nácar, con muy buen lustre y con formas muy extrañas con las que se pueden hacer joyas realmente hermosas.

Y entonces ¿por qué llamamos a algunas perlas como forma “Keshi”? Para hacerlo un poco más complicado, llamamos forma keshi a las perlas de Aguadulce porque al no estar nucleadas con una cuenta no son un accidente afortunado del proceso de cultivo. La razón por la cual obtengan una forma “keshi” es porque  crecen cerca del músculo del mejillón,  que cada vez que se abre y se cierra (cosa que ocurre durante todo el día) aplasta en forma aleatoria el saco de perlas dando la forma “Keshi” a estas perlas de Aguadulce.

4.  COLOR

El color juega un papel muy importante en la elección de la perla, pero por suerte, no tiene un gran efecto sobre el valor de la misma. Por ejemplo, las perlas de Aguadulce de color blanco, melocotón o púrpura con la misma calidad de brillo, tamaño, forma y superficie tendrán el mismo precio.

Salvo que algún color sea excepcional, podría elevarse el valor de las perlas. A pesar de esto, los demás factores de clasificación de las gemas influyen más en el precio que el propio color.

Al igual que con la forma, el color se describe tal y como usted mismo lo percibe.  Pero para definir el color de la perla se tienen que buscar más que un color.  La forma en la que la luz se refleja y refracta a través de las capas de nácar en las perlas de buena calidad, produce tanto el color matiz como el color de fondo.  Por ejemplo, las perlas Akoya, suelen tener un matiz del rosa al verde, mientras que las de Aguadulce púrpura pueden tener armónicos bronce. Las perlas de Tahití también producen diversos y llamativos matices.

Estas capas de color son las que hacen que las perlas sean fascinantes y bonitas a la vez y aunque en algunos casos son muy difíciles de detectar, cuando logran ser descubiertos, estos matices convierten a la joya en un verdadero placer.

ORIENTE

A veces, las perlas de mejor calidad tienen una tercera capa de color. Este fenómeno se llama “Oriente” y se produce cuando el nácar es tan grueso y denso que divide la luz al pasar a través de él, creando un efecto de arco iris. Se parece al reflejo de la luz en la superficie de una burbuja o al de los colores dentro de un diamante. “Oriente” sólo es observado en las perlas con la mejor calidad de lustre.

5. CALIDAD DE LA SUPERFICIE

La calidad del acabado de la superficie de la perla es un factor muy importante. Sólo un pequeño porcentaje de las perlas tienen la superficie totalmente lisa ya que la mayoría están marcadas con hoyos, protuberancias o incluso grietas. La calidad de la superficie no debe confundirse con el lustre o la forma. El efecto de este factor sobre el valor, depende del impacto visual que cause la imperfección en la perla. Por ejemplo si una perla es perfecta, con una pequeña marca minúscula, perderá solamente un pequeño porcentaje de su valor, pero si tiene una gran marca marrón, que no se puede disimular una vez colocada la montura, entonces perderá casi  todo su valor.

Le garantizamos que todas las perlas en nuestra joyería están completamente libres de imperfecciones antiestéticas. Nuestras perlas, de vez en cuando, están marcadas por pequeñísimos granos que no afectan la belleza total de la gema. Incluso, a veces, elegimos a propósito, perlas con superficies imperfectas; lo cual, lejos de ser algo negativo,  agrega carácter a la joya y resalta los inicios naturales y las particularidades de las gemas.

6. CALIDAD DEL NÁCAR

Es grato saber que es suficiente con evaluar el tamaño, el brillo, la forma, el color y la calidad de la superficie de sus perlas para determinar el valor de las mismas. Esto significa que el espesor del nácar sólo es relevante para las perlas nucleadas de agua salada y para algunas de Aguadulce, ya que la mayoría de estas últimas son 100 % nácar y no tienen ningún núcleo en el medio.

Si el nácar es demasiado delgado, se puede ver el núcleo en el centro de la perla, éste aparece como un parche opaco y oscuro que es más evidente si se hace rodar la perla sobre un fondo gris claro. El efecto es como si la perla estuviese parpadeando y reflejando la cuenta debajo. Esta mancha oscura disminuye el lustre de la perla y hace que sea más débil provocando que se descascarille especialmente cuando se perfore.

Un espesor de 0,25 milímetros es demasiado delgado para las perlas Akoya y por encima de 0,5 milímetros es muy grueso; así que una medida adecuada es de 0,3 milímetros.  Las perlas de Tahití, en cambio, necesitan nácar grueso de al menos 0,8 milímetros y será mejor si es de más de 1 mm. Y finalmente, para las perlas de los Mares del Sur el espesor mínimo debe ser de 1 milímetro y puede alcanzar los 5 milímetros.

7. EMPAREJAMIENTO

La semejanza se valora en base a toda la pieza de joyería y no a las perlas por separado.  Es una evaluación sobre la similitud  en las características de las perlas en base a los demás valores antes mencionados. Por ejemplo, si un collar de perlas similares tiene una de ellas un poco más pequeña, será mejor sustituirla ya que por esa sola perla todo el collar perdería algo de valor.

Conocimos a un agricultor de perlas que llevaba 27 años buscando las perlas coincidentes de los Mares del Sur para hacer un collar de 40 cm. y ¡aún no había terminado! Este cultivador podría haberse arriesgado usando perlas un poco diferentes, pero en este mundo de las gemas, vale la pena esperar, ya que al final la pieza completa será más valiosa. El collar había sido empezado por su padre, quien se retiró antes de terminarlo. Este es un caso extremo, pero sirve para destacar la importancia que dan algunos a la semejanza entre perlas.

TIPOS DE PERLAS

Así como en cada planta crecen flores diferentes, en cada especie de molusco se producen diferentes perlas.  Por ello, hay una enorme variedad de tamaño, color, forma, brillo y precios a elegir.

Hay diferentes tipos de ostras y mejillones y cada uno produce un tipo de perla diferente con sus propias características dependiendo de aquellas del molusco.  Por ejemplo, los moluscos más grandes producen perlas grandes;  y las ostras más grandes con conchas azules producen perlas azules.

De los 50.000 tipos de moluscos que existen en el mundo, sólo cuatro se utilizan para producir perlas de granja.  Estas perlas son: Akoya, Mares del Sur y Tahití que crecen en el mar y las de Aguadulce que se producen en lagos y ríos. Cada una de ellas tiene sus características especiales de tamaño, color, lustre, forma y método de cultivo.  Aquí hay más información sobre cada tipo de perla.

PERLAS DE AGUADULCE

Aunque han existido desde hace miles de años, las perlas cultivadas de Aguadulce llegaron al mercado en la década de 1970.

Las primeras perlas de Aguadulce que se cultivaron eran pequeñas, en forma de arroz, tipo barroco y con poco brillo. Pero pasados sólo veinte años, nuestros agricultores lograron producir gemas más redondas y con mejor lustre y han continuado mejorando desde entonces. Las perlas cultivadas de Aguadulce son ahora tan buenas que están a la par con sus “primas” de agua salada.

Los mejillones de Aguadulce que producen estas perlas, crecen en ríos, lagos, estanques y embalses, de ahí su nombre. Sus gemas, generan una gama de colores que pasan por el púrpura, el blanco, el rosa y el melocotón; además tienen un lustre suave y precioso que frecuentemente se describe como algo que les da un resplandor interior.

Una de las mejores cosas de las perlas de Aguadulce es su precio, ya que al ser más fáciles de cultivar que las de agua salada, son mucho más asequibles.

Cada mejillón de Aguadulce produce hasta 40 perlas al mismo tiempo, lo que representa un 95 %  de resultado favorable para los cultivadores. Por el contrario, es raro obtener más de dos perlas de ostras de agua salada, con las que los agricultores tienen suerte si alcanzan un rendimiento del 15 %.

Esto significa que de cada 100 mejillones de Aguadulce nucleados, un cultivador puede esperar de 3.000 a 4.000 perlas. Pero de cada 100 ostras de agua salada, un cultivador tendrá suerte si obtiene 30 perlas. ¡Es una gran diferencia! Esto, acompañado con el hecho de los 3 años en los que están creciendo las perlas durante los cuales los mejillones de Aguadulce necesitan menos cuidados que las ostras de agua salada, lo cual también contribuye a su asequibilidad.

Una gran diferencia entre las perlas de Aguadulce y las de agua salada es la forma como se inicia su proceso de crecimiento. Para nuclear una perla de agua salada, el agricultor implanta una cuenta y un pequeño trozo de tejido blando de una ostra donante. Este tejido crece alrededor del núcleo produciendo nácar y formando una perla. Mientras que un agricultor de perlas de Aguadulce sólo introduce el tejido blando, por lo cual estas perlas son 100 % nácar, desde la superficie hasta el interior de la gema. En las de agua salada el nácar sólo representa el 5 %.

Un buen tamaño para una perla de Aguadulce son 7 milímetros de diámetro, aunque también hay pequeñas de 1 milímetro o grandes de 12 milímetros. Hemos visto, incluso, perlas de Aguadulce de ¡21 milímetros! pero suelen ser muy raras.

Las perlas de Aguadulce se cultivan en países de África, en la India, en el Mississippi y en menor grado, en Japón; pero la mayoría y las mejores perlas de Aguadulce, reconocidas por su calidad se cultivan en el sudeste de China que es de donde nos abastecemos.

PERLAS AKOYA

Las perlas Akoya son el símbolo de la perla original cultivada. Cuando nos imaginamos perlas, lo primero que viene a la mente, es una cadena de preciosas gemas blancas, brillantes, pequeñas y redondas que es la descripción más exacta para las perlas Akoya.

El método que utilizamos actualmente para cultivar perlas, fue inventado por un inglés llamado William SavilleKent, en Australia a finales del siglo 19. Pero fue en Japón, a principios del siglo 20 que las primeras granjas de perlas comenzaron a producir comercialmente.

La ostra nativa de Japón que produce perlas, se llama Pinctada Fucata, la cual produce perlas Akoya y cuando comenzó la revolución de las perlas, las Akoya fueron las primeras en comercializarse.

Al igual que los demás tipos de perlas, las perlas Akoya tienen sus propias características que las hacen especiales. En primer lugar, nacen en una hermosa gama de tonos blancos, azules, grises y amarillos.

Además, creemos que la característica más distintiva de las perlas Akoya es que tienen el lustre similar al de un espejo. Mientras que el de las perlas de Aguadulce es suave y el de las del Mar del Sur es satinado, el lustre de las perlas Akoya tienda a ser el más brillante.

Las perlas Akoya son las más redondas de todas las perlas. Y, en caso que los demás factores sean iguales, la más redonda, será la más costosa. Están cultivadas por ostras pequeñas, por lo cual rara vez superan los 9 milímetros de diámetro. Como están nucleados, su diámetro suele estar por encima de los 4 milímetros.

Debido a que las ostras en las que crecen estas perlas, son pequeñas; sólo se produce una gema a la vez; aunque algunas veces se han encontrado tres al mismo tiempo, pero es poco frecuente.

Durante muchos años, las perlas Akoya se cultivaron únicamente en Japón, pero ahora se pueden encontrar también en China, Tailandia, Vietnam y Birmania. Aun así, es ampliamente reconocido que las mejores perlas Akoya todavía vienen de Japón.

PERLAS DE TAHITÍ

Las perlas de Tahití son maravillosas. Brillan con la más increíble combinación de colores como los del pavo real, pasando  por el pistacho, el verde, plata, el naranja, el azul y el amarillo, entre otros.

Crecen en la enorme ostra de labio negro que se puede ver arriba y que alcanza los ¡30 centímetros de ancho! Por eso, puede producir perlas bastante grandes. Algunas perlas de Tahití miden hasta 20 milímetros. Las más pequeñas son de, aproximadamente 7 milímetros; aunque el promedio para el tamaño de estas perlas es de unos 10 milímetros.

La ostra de la perla de Tahití, la Pinctada Margaritifera, es originaria de la Polinesia francesa, cuya capital es Tahití; pero también se producen en Indonesia, en los países del sudeste asiático como Tailandia y Birmania e incluso en las islas Fiji. Así que, no sólo porque se llamen de Tahití, son cultivadas únicamente allí.

Las perlas cultivadas de Tahití llegaron al mercado, por primera vez a mediados de los años 70; por eso la consideramos como la perla más nueva.

Antes de esto, la industria estaba acostumbrada a los colores claros de las perlas Akoya, por lo cual nadie creía que fueran reales y naturales los colores oscuros de las grandes perlas de Tahití. Las joyerías sólo las aceptaron como auténticas, cuando fueron aprobadas por los laboratorios del Instituto Gemológico de América.

Las perlas de Tahití se cultivan en lo que sólo puede describirse como un paraíso; islas vírgenes a millas de distancia de la civilización.

Las ostras que producen estas perlas son muy sensibles a la contaminación. Por esto, las granjas están lo más alejadas que se pueda.

Aquí hay algunas fotos de las granjas de perlas de Tahití. Como verán, no es ningún sufrimiento visitar a nuestros proveedores.

PERLAS DEL MAR DEL SUR

Por último, pero no menos importante, están las perlas de los Mares del Sur.  Son las más grandes de todas las perlas y están producidas por la gigante Pinctada Máxima que es la ostra de mayor tamaño y que puede alcanzar los ¡35 centímetros!

Esta es una buena ventaja, porque los agricultores pueden nuclear la ostra con una cuenta grande y obtener perlas enormes. La Pinctada Máxima también genera capas de nácar más grueso y logra hacerlo más rápidamente que otras ostras, produciendo perlas grandes y magníficas.

Existen dos variedades de Pinctada Máxima: la ostras de labios plateados y la de labios dorados. Las dos son de la misma especie, pero producen perlas de diferente color.

En las ostras de labios plateados crecen perlas con sutiles tonos blancos, cremas, grises y azules. Y en la variedad de labios dorados, crecen las increíbles perlas doradas de los Mares del Sur.

Otra característica de esta perla es su lustre suave y satinado. Su brillo no es similar al de un espejo como ocurre con las perlas Akoya; pero también es muy bonito.

Por su increíble tamaño, color y lustre, las perlas de los Mares del Sur son las más caras. Algunas ristras de estas gemas pueden costar hasta varias decenas de miles de euros.

El cultivo de las perlas de los Mares del Sur comenzó en Australia Occidental en la década de 1940 y muchos siguen considerándolo como el origen de las perlas de los Mares del Sur; aunque también se pueden encontrar fabulosas granjas en Filipinas e Indonesia.

Las granjas para producir perlas de los Mares del Sur pueden ser simples, pequeñas empresas hasta complejas organizaciones que utilizan grandes cruceros como laboratorios de nucleación y aviones de mar flotantes para transportar sus valiosas ostras.

Pero indiferentemente al tamaño de la empresa, todas ellas hacen enormes esfuerzos para proteger el medio ambiente alrededor de sus granjas que a su vez protege las ostras, manteniéndolas sanas para poder producir perlas preciosas.

El maravilloso efecto secundario de todo esto, es que las propias granjas se convierten en áreas de gran belleza natural donde la fauna que está amenazada en otro lugar, encuentra un refugio donde prosperar.

TIPOS DE PERLAS – RESUMEN –

Una de las mayores ventajas de las perlas, es que son tan diversas que varían en términos de tamaño, color, diseño, calidad y precio. Por ello, sin importar cuál sea su gusto o presupuesto, siempre encontrará la joya de perlas perfecta para usted.

Para nosotros, ningún tipo de perla es mejor que otro; ya que, simplemente, cada una es fabulosa en sí misma.

Esperamos que al conocer los diferentes tipos de perlas que están disponibles, pueda elegir la joya perfecta para usted. Y más importante: que apreciará aún más sus perlas porque sabrá porque son especiales.

CUIDADO DE LAS PERLAS

Las perlas pueden durar generaciones; pero sólo si son cuidadas correctamente; ya que en comparación con otras gemas, éstas son relativamente blandas y sus daños suelen ser irreparables.

En esta sección le presentamos algunos consejos de mantenimiento, almacenamiento, limpieza y re-enfilado con los que las protegerá y logrará que luzcan siempre impecables.

Llevar perlas

Las perlas son sorprendentemente absorbentes y  tienen la necesidad de mantener cierto nivel de humedad con el fin de conservar su color y lustre. Una de las mejores maneras de  humedecerlas, sin dañarlas, es sencillamente usándolas para permitir que absorban los aceites naturales de la piel. De otra manera pierden lustre y se vuelven amarillentas y opacas.

Existen algunos productos químicos a los que las perlas son muy susceptibles. Los más nocivos son:

  • EL PERFUME Y LA LACA DE PELO: ambos contienen solventes que pueden disolver el nácar.
  • PRODUCTOS DE LIMPIEZA: No es aconsejable llevar perlas mientras se estén utilizando productos de limpieza para el hogar.
  • OTROS PRODUCTOS DE BELLEZA: Después de aplicar el maquillaje y el perfume, lo mejor es esperar un par de minutos antes de poner las perlas.

Finalmente, tenga especial cuidado cuando use sus anillos de perlas; ya que aunque pegamos nuestras perlas sobre un perno metálico relativamente grueso, un golpe fuerte o simplemente el hecho de llevar guantes (los labores de jardinería presentan una combinación de estas circunstancias por ejemplo…) El perno metálico se puede romper y la perla se podría despegar.

ALMACENAMIENTO DE LAS PERLAS

Recomendamos que las perlas se mantengan en paños suaves, tales como las bolsitas de Tenerife Pearl, para evitar arañazos. Hay estuches de joyería que tienen bordes afilados que pueden dañar fácilmente las perlas.

LIMPIEZA DE LAS PERLAS

Consideramos que una mezcla de jabón suave y agua puede ser una manera efectiva y segura para limpiar sus perlas; aunque hay quienes prefieren utilizar productos especiales tales como los kits de limpieza de “Town Talk Co Ltda”.

Nosotros preferimos explicar estas dos posibilidades a nuestros clientes y ellos deciden.  El valor de sus perlas, sin duda, les ayuda a escoger.

RE-ENFILAR PERLAS

En nuestros collares, las perlas se anudan de forma individual, utilizando dos hebras de hilo de seda. El nudo entre cada perla, previene que éstas rocen entre sí y evitan que si la cadena se rompe, se pierda más de una perla.

La ventaja de la seda es que los nudos se relajan con la temperatura corporal, haciendo que la caída sea flexible y agradable.

Sin embargo, por el uso frecuente, el paso del tiempo y el propio peso de las perlas, los nudos pueden desgastarse y estirarse. Pero esto no es problema, ya que podemos re-enfilar las ristras de Tenerife Pearl. Por favor, siga un sencillo procedimiento de devoluciones aquí y lo pondremos en marcha.

PERLAS Y MEDIO AMBIENTE

Las ostras son conocidas como los “canarios del océano”, porque al igual que estas aves detectaban gases en las minas, en años anteriores; las ostras son las primeras en sufrir cuando el agua no está en buenas condiciones.

Debido a esta sensibilidad de las ostras, los cultivadores hacen todo lo posible para mantener el agua limpia, previniendo la contaminación que surge, entre otras cosas, de la pesca con cianuro y con dinamita en las áreas donde están sus granjas.

Esta acción de cuidado y protección de las  granjas de perlas, crea zonas especiales de increíble belleza natural y de gran biodiversidad.

Aunque el cultivo de perlas es bueno para el medio ambiente, éste es amenazado por el cambio climático. Por ello, reforzamos este mensaje aportando nuestro grano de arena al compensar la huella de carbono de nuestras joyas, mediante la financiación de proyectos de energía verde.

En asociación con The Carbon Neutral Company, hemos apoyado el desarrollo de una nueva planta hidroeléctrica en el sudeste de China para proveer de energía limpia y barata a las zonas en desarrollo cercanas al área donde se cultivan perlas de Aguadulce.