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Guía de perlas

cuidado de las perlas

Las perlas pueden durar generaciones, pero solo si se cuidan adecuadamente. En comparación con otras gemas, son relativamente blandas y, por lo tanto, pueden sufrir daños irreparables sin el cuidado adecuado.

En esta sección, repasaremos los consejos de mantenimiento, el almacenamiento correcto, la limpieza de las perlas y el reenfilado

Siguiendo esta guía se asegurará que sus perlas se mantengan hermosas año tras año.

LLEVAR PERLAS
Las perlas son sorprendentemente absorbentes y necesitan mantener un cierto nivel de humedad para conservar su color y lustre. Una de las mejores formas de hacer esto es sencillamente usándolas. Absorben los aceites naturales de la piel y esto mantiene sus niveles de humedad. De lo contrario, se vuelven de un marrón amarillento y apagado y pierden su lustre.

Además, hay una serie de productos químicos perjudiciales para las perlas cuando se usan. Los más nocivos son:

  • El perfume y la laca de pelo: ambos contienen disolventes relativamente potentes que pueden disolver el nácar.
  • Productos de limpieza: no es aconsejable llevar perlas mientras se utilizan productos de limpieza para el hogar. .
  • Otros productos de belleza: lo mejor es aplicarse el maquillaje y el perfume y esperar unos minutos antes de ponerse las perlas.

Finalmente, tenga especial cuidado cuando use sus anillos de perlas. Pegamos nuestras perlas sobre un perno metálico relativamente grueso, pero un golpe fuerte o simplemente usar guantes sobre la perla (la jardinería presenta una combinación peligrosa de estas circunstancias, por ejemplo) puede romper el perno o despegar la perla.

ALMACENAMIENTO DE LAS PERLA
Recomendamos guardar las perlas en un paño suave, como las bolsitas de Tenerife Perla, para evitar arañazos. Los joyeros tienen bordes afilados que pueden dañar fácilmente las perlas. .

LIMPIEZA DE LAS PERLAS
Si bien consideramos que una concentración muy baja de jabón suave con agua es una forma eficaz y segura de limpiar las perlas, hay quien afirma que deben limpiarse con kits de limpieza especiales, como los que proporciona ‘Town Talk Polish Co. Ltd’. Explicamos las ventajas y desventajas de cada uno (precio vs riesgo) a nuestros clientes y ellos deciden. El valor de sus perlas suele influir en su decisión.

REENFILADO DE PERLAS
Nuestras perlas se anudan de forma individual usando dos hebras de hilo de seda. Los nudos evitan que las perlas se rocen entre sí y garantizan la pérdida de una sola perla en caso de que el hilo se rompa. La ventaja de la seda es que los nudos se suavizan con la temperatura corporal, lo que hace que la caída sea flexible y agradable. Sin embargo, dependiendo de la frecuencia con la que se usen y el tamaño de las perlas, los nudos pueden estirarse o decolorarse. Esto no supone un gran problema, ya que reenfilar las perlas es relativamente asequible. Podemos reenfilar sus ristras de Tenerife Perla. Por favor, siga el sencillo procedimiento de devoluciones envío aquí y lo organizaremos.

cuidado de las perlas

Las perlas pueden durar generaciones, pero solo si se cuidan adecuadamente. En comparación con otras gemas, son relativamente blandas y, por lo tanto, pueden sufrir daños irreparables sin el cuidado adecuado.

En esta sección, repasaremos los consejos de mantenimiento, el almacenamiento correcto, la limpieza de las perlas y el reenfilado

Siguiendo esta guía se asegurará que sus perlas se mantengan hermosas año tras año.

LLEVAR PERLAS
Las perlas son sorprendentemente absorbentes y necesitan mantener un cierto nivel de humedad para conservar su color y lustre. Una de las mejores formas de hacer esto es sencillamente usándolas. Absorben los aceites naturales de la piel y esto mantiene sus niveles de humedad. De lo contrario, se vuelven de un marrón amarillento y apagado y pierden su lustre.

Además, hay una serie de productos químicos perjudiciales para las perlas cuando se usan. Los más nocivos son:

  • El perfume y la laca de pelo: ambos contienen disolventes relativamente potentes que pueden disolver el nácar.
  • Productos de limpieza: no es aconsejable llevar perlas mientras se utilizan productos de limpieza para el hogar. .
  • Otros productos de belleza: lo mejor es aplicarse el maquillaje y el perfume y esperar unos minutos antes de ponerse las perlas.

Finalmente, tenga especial cuidado cuando use sus anillos de perlas. Pegamos nuestras perlas sobre un perno metálico relativamente grueso, pero un golpe fuerte o simplemente usar guantes sobre la perla (la jardinería presenta una combinación peligrosa de estas circunstancias, por ejemplo) puede romper el perno o despegar la perla.

ALMACENAMIENTO DE LAS PERLA
Recomendamos guardar las perlas en un paño suave, como las bolsitas de Tenerife Perla, para evitar arañazos. Los joyeros tienen bordes afilados que pueden dañar fácilmente las perlas. .

LIMPIEZA DE LAS PERLAS
Si bien consideramos que una concentración muy baja de jabón suave con agua es una forma eficaz y segura de limpiar las perlas, hay quien afirma que deben limpiarse con kits de limpieza especiales, como los que proporciona ‘Town Talk Polish Co. Ltd’. Explicamos las ventajas y desventajas de cada uno (precio vs riesgo) a nuestros clientes y ellos deciden. El valor de sus perlas suele influir en su decisión.

REENFILADO DE PERLAS
Nuestras perlas se anudan de forma individual usando dos hebras de hilo de seda. Los nudos evitan que las perlas se rocen entre sí y garantizan la pérdida de una sola perla en caso de que el hilo se rompa. La ventaja de la seda es que los nudos se suavizan con la temperatura corporal, lo que hace que la caída sea flexible y agradable. Sin embargo, dependiendo de la frecuencia con la que se usen y el tamaño de las perlas, los nudos pueden estirarse o decolorarse. Esto no supone un gran problema, ya que reenfilar las perlas es relativamente asequible. Podemos reenfilar sus ristras de Tenerife Perla. Por favor, siga el sencillo procedimiento de devoluciones envío aquí y lo organizaremos.

cuidado de las perlas

Las perlas pueden durar generaciones, pero solo si se cuidan adecuadamente. En comparación con otras gemas, son relativamente blandas y, por lo tanto, pueden sufrir daños irreparables sin el cuidado adecuado.
En esta sección, repasaremos los consejos de mantenimiento, el almacenamiento correcto, la limpieza de las perlas y el reenfilado
Siguiendo esta guía se asegurará que sus perlas se mantengan hermosas año tras año.
LLEVAR PERLAS
Las perlas son sorprendentemente absorbentes y necesitan mantener un cierto nivel de humedad para conservar su color y lustre. Una de las mejores formas de hacer esto es sencillamente usándolas. Absorben los aceites naturales de la piel y esto mantiene sus niveles de humedad. De lo contrario, se vuelven de un marrón amarillento y apagado y pierden su lustre.
Además, hay una serie de productos químicos perjudiciales para las perlas cuando se usan. Los más nocivos son:
  • El perfume y la laca de pelo: ambos contienen disolventes relativamente potentes que pueden disolver el nácar.
  • Productos de limpieza: no es aconsejable llevar perlas mientras se utilizan productos de limpieza para el hogar. .
  • Otros productos de belleza: lo mejor es aplicarse el maquillaje y el perfume y esperar unos minutos antes de ponerse las perlas.
Finalmente, tenga especial cuidado cuando use sus anillos de perlas. Pegamos nuestras perlas sobre un perno metálico relativamente grueso, pero un golpe fuerte o simplemente usar guantes sobre la perla (la jardinería presenta una combinación peligrosa de estas circunstancias, por ejemplo) puede romper el perno o despegar la perla.
ALMACENAMIENTO DE LAS PERLA
Recomendamos guardar las perlas en un paño suave, como las bolsitas de Tenerife Perla, para evitar arañazos. Los joyeros tienen bordes afilados que pueden dañar fácilmente las perlas. .
LIMPIEZA DE LAS PERLAS
Si bien consideramos que una concentración muy baja de jabón suave con agua es una forma eficaz y segura de limpiar las perlas, hay quien afirma que deben limpiarse con kits de limpieza especiales, como los que proporciona ‘Town Talk Polish Co. Ltd’. Explicamos las ventajas y desventajas de cada uno (precio vs riesgo) a nuestros clientes y ellos deciden. El valor de sus perlas suele influir en su decisión.
REENFILADO DE PERLAS
Nuestras perlas se anudan de forma individual usando dos hebras de hilo de seda. Los nudos evitan que las perlas se rocen entre sí y garantizan la pérdida de una sola perla en caso de que el hilo se rompa. La ventaja de la seda es que los nudos se suavizan con la temperatura corporal, lo que hace que la caída sea flexible y agradable. Sin embargo, dependiendo de la frecuencia con la que se usen y el tamaño de las perlas, los nudos pueden estirarse o decolorarse. Esto no supone un gran problema, ya que reenfilar las perlas es relativamente asequible. Podemos reenfilar sus ristras de Tenerife Perla. Por favor, siga el sencillo procedimiento de devoluciones envío aquí y lo organizaremos.

PERLAS DE TAHITÍ

PERLAS DEL MAR DEL SUR

Perlas de aguadulce

Perlas Akoya

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tipos de perlas

Así como en cada planta crecen flores diferentes, cada especie de molusco produce perlas diferentes. Es por ello que hay una gran variedad de tamaños, colores, formas, brillos y precios para elegir.
Hay diferentes tipos de ostras y mejillones y cada uno produce un tipo diferente de perla con características propias, que dependen de las del molusco. Por ejemplo, los moluscos más grandes producen perlas mayores; y las ostras con conchas azules producen perlas azules.
De los 50.000 tipos de molusco que hay en el mundo, solo cuatro se utilizan para cultivar perlas. Así se producen los cuatro tipos de perla principales: Akoya, Mares del Sur y de Tahití, que crecen en el mar, y las perlas de Aguadulce, que se producen en lagos y ríos. Cada una de ellas tiene sus propias características, desde el tamaño y el color, hasta el lustre, la forma y el método de cultivo. Aquí hay más información sobre cada tipo de perla.
PERLAS DE AGUADULCE
Aunque las perlas naturales de Aguadulce han existido desde hace miles de años, las perlas cultivadas de Aguadulce no llegaron a los mercados hasta la década de 1970.
Las primeras perlas de Aguadulce que se cultivaron eran pequeñas, en forma de grano de arroz, de tipo barroco, con poco lustre. Pero en tan solo 20 años, nuestros agricultores lograron producir perlas de Aguadulce más redondas y brillantes, y han seguido mejorando desde entonces Ahora son tan buenas que están a la par con sus primas de agua salada.
En lugar de crecer en el mar como los otros tipos de perlas, los mejillones de Aguadulce crecen en lagos, ríos, estanques y embalses, de ahí su nombre. Se dan en una gama de colores que pasa por el blanco, el melocotón, el rosa y el púrpura; y tienen un precioso lustre suave, del que se suele decir que les aporta un brillo interior.
Una de los mejores aspectos de las perlas de Aguadulce es su precio. Las perlas de Aguadulce son mucho más fáciles de cultivar que las de agua salada y, por lo tanto, son mucho más asequibles.
Cada mejillón de Aguadulce puede producir hasta 40 perlas a la vez y cabe esperar de ellos un rendimiento de al menos el 95% de los mejillones nucleados. Por el contrario, es raro obtener más de dos perlas de una ostra de agua salada y los cultivadores tienen suerte si consiguen un rendimiento del 15%
Esto significa que de 100 mejillones de Aguadulce nucleados, un cultivador puede esperar entre 3.000 y 4.000 perlas. Sin embargo, a partir de 100 ostras de agua salada, un cultivador tendrá suerte si llega a obtener 30 perlas. ¡Es una gran diferencia! Además, durante los tres años en los que producen las perlas, los mejillones de Aguadulce necesitan menos cuidados que las ostras de agua salada, lo que también contribuye a hacer estas perlas más asequibles.
Otra gran diferencia entre las perlas de Aguadulce y las perlas de agua salada es la manera en la que se nuclean, es decir, la forma en la que comienza su proceso de crecimiento. Para nuclear una perla de agua salada, el agricultor implanta una cuenta y un pequeño trozo de tejido blando de una ostra donante. Luego, este tejido blando crece alrededor de la cuenta, produciendo nácar y formando una perla. Sin embargo, un agricultor de perlas de Aguadulce solo introduce el tejido blando, no hay necesidad de una cuenta para las perlas de Aguadulce. Esto quiere decir que una perla de Aguadulce es 100% nácar, desde la superficie hasta el interior, mientras que la capa de nácar en una perla de agua salada supone alrededor del 5% de la perla.
Una perla de Aguadulce de buen tamaño tiene un diámetro de unos 7 milímetros, pero se pueden cultivar desde tamaños pequeños, de 1 mm, hasta grandes, de 12 mm. Hemos visto, incluso, perlas de Aguadulce de 21 mm, pero son una rareza.
Las perlas de Aguadulce se producen en algunos países de África y en India, así como en Misisipi y en Japón, en menor medida, pero el productor principal y de mayor calidad es el sudeste de China, que es el que nos surte.
PERLAS AKOYA
Las perlas Akoya son las perlas cultivadas originales. Cuando nos imaginamos perlas, lo primero que suele venirnos a la mente es una ristra de preciosas gemas blancas, brillantes, redondas y pequeñas, que es la descripción que más se ajusta a las perlas Akoya.
El método usado hoy en día para el cultivo de perlas fue inventado por el inglés William Saville-Kent en Australia a finales del siglo XIX, pero fue en Japón a principios del siglo XX donde las granjas empezaron a producir cantidades de perlas a escala comercial.
La ostra nativa de Japón que produce perlas es la Pinctada fucata de agua salada, que produce perlas Akoya, por ello el comienzo de la revolución de las perlas cultivadas fue con esta variedad.
Al igual que los otros tipos de perlas, las Akoya tienen características propias que las distinguen y las hacen especiales. En primer lugar, las perlas Akoya ofrecen una hermosa gama de tonos blancos, azules, grises y amarillos. Creemos que el rasgo más distintivo de las Akoya es su lustre, el más cercano al de un espejo. El brillo de las perlas de Aguadulce es suave, el de las del Mar del Sur es satinado, pero el de las Akoya tiende a ser el más reluciente.
Las perlas Akoya son las más redondas de todos los tipos de perlas y, en igualdad de condiciones, cuanto más redonda sea una perla, más alto será su precio. Las producen ostras relativamente pequeñas y, por ello, no suelen superar los 9 milímetros, pero como están nucleadas con una cuenta, su diámetro suele estar por encima de los 4 milímetros.
Como la ostra que produce las perlas Akoya es pequeña, solo producen una perla a la vez. Pueden llegar a producir hasta tres simultáneamente, pero no es habitual. Durante años, las perlas Akoya solo se produjeron en Japón, pero hoy en día se encuentran por el sudeste asiático, en países como China, Tailandia, Vietnam y Myanmar. Aún así, está ampliamente aceptado que las mejores perlas Akoya se siguen produciendo en Japón.
PERLAS DE TAHITÍ
Las perlas de Tahití son sencillamente maravillosas. Brillan con la más increíble combinación de colores, desde el azul pavo real hasta el pistacho, del verde al plateado, naranja y amarillo, entre otros. Crecen en la enorme ostra de labio negro que se puede ver arriba. Pueden llegar a medir unos 30 centímetros de largo, lo que nos permite cultivar perlas de Tahití bastante grandes. as perlas de Tahití más pequeñas tienen un diámetro de 7 mm, y pueden superar los 20 mm, pero la media es de unos 10 mm.
La ostra que las produce, Pinctada margaritifera, es nativa de la Polinesia Francesa, cuya capital es Tahití, pero este tipo de perlas también se cultiva en Indonesia y en países del sudeste asiático, como Tailandia, Myanmar e incluso en las islas Fiji. Así que, aunque se llamen de Tahití, no necesariamente se han cultivado allí.
Las primeras perlas de Tahití cultivadas llegaron al mercado a mediados de los años 70, por lo que las consideramos nuestras perlas más nuevas. La industria estaba tan acostumbrada a los colores claros de las Akoya, que nadie creía que los colores oscuros de aquellas enormes perlas fueran naturales. Las joyerías solo aceptaron su valor tras su aprobación por los laboratorios del Instituto Gemológico de América, y el resto, como suele decirse, es historia.
Las perlas de Tahití se cultivan en lo que solo puede describirse como un paraíso, islas vírgenes a kilómetros de la civilización. Las ostras son muy sensibles a la contaminación, por lo que las granjas están lo más aisladas posible. Aquí hay algunas fotos de las granjas de perlas de Tahití. Como pueden ver, no nos supone ninguna molestia visitar a nuestros proveedores…
PERLAS DEL MAR DEL SUR
Por último, pero no menos importante en nuestra lista de tipos de perlas, están las perlas del Mar del Sur. Las perlas del Mar del Sur son las más grandes de todas. Las produce la gigante Pinctada maxima, que es la ostra más grande de todas las productoras de perlas. Suelen medir más de 30 centímetros, de largo y pueden alcanzar los 35 centímetros de diámetro.
Su gran tamaño permite a los agricultores nuclear la ostra con una cuenta grande, lo que ayuda a generar perlas enormes. La Pinctada maxima también es capaz de generar capas de nácar más grueso y con más rapidez que otros tipos de ostras, lo que contribuye a su habilidad de producir estas perlas hermosas y grandes.
Hay dos variedades de Pinctada maxima: la ostra de labios plateados y la ostra de labios dorados. Ambas pertenecen a la misma especie, pero producen perlas de colores diferentes. Las ostras de labios plateados producen perlas con sutiles tonos blancos, cremas, grises y azules; mientras que las ostras de labios dorados producen las increíbles perlas doradas del Mar del Sur.
Otra característica distintiva de estas perlas es su lustre suave y satinado. A diferencia de las Akoya, su brillo no es como el de un espejo, pero es igualmente bonito. Por su increíble tamaño, color y lustre, las perlas del Mar del Sur son las más caras. De hecho, algunas ristras de estas perlas pueden costar decenas de miles de euros.
El cultivo comercial de perlas del Mar del Sur comenzó en el noroeste de Australia en la década de 1940 y, a día de hoy, muchos siguen considerando a Australia como el hogar de las perlas del Mar del Sur, aunque también se pueden encontrar fabulosas granjas en Filipinas e Indonesia. Dichas granjas van desde pequeñas explotaciones sencillas a organizaciones grandes y complejas que utilizan buques como laboratorios de nucleación flotantes e hidroaviones para transportar las valiosas ostras. Pero, independientemente del tamaño del negocio, todos hacen grandes esfuerzos para proteger el medioambiente alrededor de sus granjas, lo que protege a las ostras y las mantiene sanas para producir perlas preciosas. El maravilloso efecto secundario de esto es que las granjas se han convertido en zonas de impresionante belleza natural, donde prospera la fauna que está amenazada en otros lugares.
TIPOS DE PERLAS – RESUMEN
Una de las mayores ventajas de las perlas es que son muy diversas, con gran variedad de tamaños, colores, diseños, calidades y precios, por lo que, sea cual sea su gusto o presupuesto, siempre podrá encontrar la joya perfecta para usted.
Para nosotros, ningún tipo de perla es mejor que otro; cada uno tiene su propia belleza. Esperamos que conocer los diferentes tipos de perlas que tenemos disponibles le ayude a elegir la joya perfecta para usted. Y, lo que es más importante, que pueda apreciar mejor sus perlas, puesto que ahora sabe qué las hace especiales.

tipos de perlas

Así como en cada planta crecen flores diferentes, cada especie de molusco produce perlas diferentes. Es por ello que hay una gran variedad de tamaños, colores, formas, brillos y precios para elegir.
Hay diferentes tipos de ostras y mejillones y cada uno produce un tipo diferente de perla con características propias, que dependen de las del molusco. Por ejemplo, los moluscos más grandes producen perlas mayores; y las ostras con conchas azules producen perlas azules.
De los 50.000 tipos de molusco que hay en el mundo, solo cuatro se utilizan para cultivar perlas. Así se producen los cuatro tipos de perla principales: Akoya, Mares del Sur y de Tahití, que crecen en el mar, y las perlas de Aguadulce, que se producen en lagos y ríos. Cada una de ellas tiene sus propias características, desde el tamaño y el color, hasta el lustre, la forma y el método de cultivo. Aquí hay más información sobre cada tipo de perla.
PERLAS DE AGUADULCE
Aunque las perlas naturales de Aguadulce han existido desde hace miles de años, las perlas cultivadas de Aguadulce no llegaron a los mercados hasta la década de 1970.
Las primeras perlas de Aguadulce que se cultivaron eran pequeñas, en forma de grano de arroz, de tipo barroco, con poco lustre. Pero en tan solo 20 años, nuestros agricultores lograron producir perlas de Aguadulce más redondas y brillantes, y han seguido mejorando desde entonces Ahora son tan buenas que están a la par con sus primas de agua salada.
En lugar de crecer en el mar como los otros tipos de perlas, los mejillones de Aguadulce crecen en lagos, ríos, estanques y embalses, de ahí su nombre. Se dan en una gama de colores que pasa por el blanco, el melocotón, el rosa y el púrpura; y tienen un precioso lustre suave, del que se suele decir que les aporta un brillo interior.
Una de los mejores aspectos de las perlas de Aguadulce es su precio. Las perlas de Aguadulce son mucho más fáciles de cultivar que las de agua salada y, por lo tanto, son mucho más asequibles.
Cada mejillón de Aguadulce puede producir hasta 40 perlas a la vez y cabe esperar de ellos un rendimiento de al menos el 95% de los mejillones nucleados. Por el contrario, es raro obtener más de dos perlas de una ostra de agua salada y los cultivadores tienen suerte si consiguen un rendimiento del 15%
Esto significa que de 100 mejillones de Aguadulce nucleados, un cultivador puede esperar entre 3.000 y 4.000 perlas. Sin embargo, a partir de 100 ostras de agua salada, un cultivador tendrá suerte si llega a obtener 30 perlas. ¡Es una gran diferencia! Además, durante los tres años en los que producen las perlas, los mejillones de Aguadulce necesitan menos cuidados que las ostras de agua salada, lo que también contribuye a hacer estas perlas más asequibles.
Otra gran diferencia entre las perlas de Aguadulce y las perlas de agua salada es la manera en la que se nuclean, es decir, la forma en la que comienza su proceso de crecimiento. Para nuclear una perla de agua salada, el agricultor implanta una cuenta y un pequeño trozo de tejido blando de una ostra donante. Luego, este tejido blando crece alrededor de la cuenta, produciendo nácar y formando una perla. Sin embargo, un agricultor de perlas de Aguadulce solo introduce el tejido blando, no hay necesidad de una cuenta para las perlas de Aguadulce. Esto quiere decir que una perla de Aguadulce es 100% nácar, desde la superficie hasta el interior, mientras que la capa de nácar en una perla de agua salada supone alrededor del 5% de la perla.
Una perla de Aguadulce de buen tamaño tiene un diámetro de unos 7 milímetros, pero se pueden cultivar desde tamaños pequeños, de 1 mm, hasta grandes, de 12 mm. Hemos visto, incluso, perlas de Aguadulce de 21 mm, pero son una rareza.
Las perlas de Aguadulce se producen en algunos países de África y en India, así como en Misisipi y en Japón, en menor medida, pero el productor principal y de mayor calidad es el sudeste de China, que es el que nos surte.
PERLAS AKOYA
Las perlas Akoya son las perlas cultivadas originales. Cuando nos imaginamos perlas, lo primero que suele venirnos a la mente es una ristra de preciosas gemas blancas, brillantes, redondas y pequeñas, que es la descripción que más se ajusta a las perlas Akoya.
El método usado hoy en día para el cultivo de perlas fue inventado por el inglés William Saville-Kent en Australia a finales del siglo XIX, pero fue en Japón a principios del siglo XX donde las granjas empezaron a producir cantidades de perlas a escala comercial.
La ostra nativa de Japón que produce perlas es la Pinctada fucata de agua salada, que produce perlas Akoya, por ello el comienzo de la revolución de las perlas cultivadas fue con esta variedad.
Al igual que los otros tipos de perlas, las Akoya tienen características propias que las distinguen y las hacen especiales. En primer lugar, las perlas Akoya ofrecen una hermosa gama de tonos blancos, azules, grises y amarillos. Creemos que el rasgo más distintivo de las Akoya es su lustre, el más cercano al de un espejo. El brillo de las perlas de Aguadulce es suave, el de las del Mar del Sur es satinado, pero el de las Akoya tiende a ser el más reluciente.
Las perlas Akoya son las más redondas de todos los tipos de perlas y, en igualdad de condiciones, cuanto más redonda sea una perla, más alto será su precio. Las producen ostras relativamente pequeñas y, por ello, no suelen superar los 9 milímetros, pero como están nucleadas con una cuenta, su diámetro suele estar por encima de los 4 milímetros.
Como la ostra que produce las perlas Akoya es pequeña, solo producen una perla a la vez. Pueden llegar a producir hasta tres simultáneamente, pero no es habitual. Durante años, las perlas Akoya solo se produjeron en Japón, pero hoy en día se encuentran por el sudeste asiático, en países como China, Tailandia, Vietnam y Myanmar. Aún así, está ampliamente aceptado que las mejores perlas Akoya se siguen produciendo en Japón.
PERLAS DE TAHITÍ
Las perlas de Tahití son sencillamente maravillosas. Brillan con la más increíble combinación de colores, desde el azul pavo real hasta el pistacho, del verde al plateado, naranja y amarillo, entre otros. Crecen en la enorme ostra de labio negro que se puede ver arriba. Pueden llegar a medir unos 30 centímetros de largo, lo que nos permite cultivar perlas de Tahití bastante grandes. as perlas de Tahití más pequeñas tienen un diámetro de 7 mm, y pueden superar los 20 mm, pero la media es de unos 10 mm.
La ostra que las produce, Pinctada margaritifera, es nativa de la Polinesia Francesa, cuya capital es Tahití, pero este tipo de perlas también se cultiva en Indonesia y en países del sudeste asiático, como Tailandia, Myanmar e incluso en las islas Fiji. Así que, aunque se llamen de Tahití, no necesariamente se han cultivado allí.
Las primeras perlas de Tahití cultivadas llegaron al mercado a mediados de los años 70, por lo que las consideramos nuestras perlas más nuevas. La industria estaba tan acostumbrada a los colores claros de las Akoya, que nadie creía que los colores oscuros de aquellas enormes perlas fueran naturales. Las joyerías solo aceptaron su valor tras su aprobación por los laboratorios del Instituto Gemológico de América, y el resto, como suele decirse, es historia.
Las perlas de Tahití se cultivan en lo que solo puede describirse como un paraíso, islas vírgenes a kilómetros de la civilización. Las ostras son muy sensibles a la contaminación, por lo que las granjas están lo más aisladas posible. Aquí hay algunas fotos de las granjas de perlas de Tahití. Como pueden ver, no nos supone ninguna molestia visitar a nuestros proveedores…
PERLAS DEL MAR DEL SUR
Por último, pero no menos importante en nuestra lista de tipos de perlas, están las perlas del Mar del Sur. Las perlas del Mar del Sur son las más grandes de todas. Las produce la gigante Pinctada maxima, que es la ostra más grande de todas las productoras de perlas. Suelen medir más de 30 centímetros, de largo y pueden alcanzar los 35 centímetros de diámetro.
Su gran tamaño permite a los agricultores nuclear la ostra con una cuenta grande, lo que ayuda a generar perlas enormes. La Pinctada maxima también es capaz de generar capas de nácar más grueso y con más rapidez que otros tipos de ostras, lo que contribuye a su habilidad de producir estas perlas hermosas y grandes.
Hay dos variedades de Pinctada maxima: la ostra de labios plateados y la ostra de labios dorados. Ambas pertenecen a la misma especie, pero producen perlas de colores diferentes. Las ostras de labios plateados producen perlas con sutiles tonos blancos, cremas, grises y azules; mientras que las ostras de labios dorados producen las increíbles perlas doradas del Mar del Sur.
Otra característica distintiva de estas perlas es su lustre suave y satinado. A diferencia de las Akoya, su brillo no es como el de un espejo, pero es igualmente bonito. Por su increíble tamaño, color y lustre, las perlas del Mar del Sur son las más caras. De hecho, algunas ristras de estas perlas pueden costar decenas de miles de euros.
El cultivo comercial de perlas del Mar del Sur comenzó en el noroeste de Australia en la década de 1940 y, a día de hoy, muchos siguen considerando a Australia como el hogar de las perlas del Mar del Sur, aunque también se pueden encontrar fabulosas granjas en Filipinas e Indonesia. Dichas granjas van desde pequeñas explotaciones sencillas a organizaciones grandes y complejas que utilizan buques como laboratorios de nucleación flotantes e hidroaviones para transportar las valiosas ostras. Pero, independientemente del tamaño del negocio, todos hacen grandes esfuerzos para proteger el medioambiente alrededor de sus granjas, lo que protege a las ostras y las mantiene sanas para producir perlas preciosas. El maravilloso efecto secundario de esto es que las granjas se han convertido en zonas de impresionante belleza natural, donde prospera la fauna que está amenazada en otros lugares.
TIPOS DE PERLAS – RESUMEN
Una de las mayores ventajas de las perlas es que son muy diversas, con gran variedad de tamaños, colores, diseños, calidades y precios, por lo que, sea cual sea su gusto o presupuesto, siempre podrá encontrar la joya perfecta para usted.
Para nosotros, ningún tipo de perla es mejor que otro; cada uno tiene su propia belleza. Esperamos que conocer los diferentes tipos de perlas que tenemos disponibles le ayude a elegir la joya perfecta para usted. Y, lo que es más importante, que pueda apreciar mejor sus perlas, puesto que ahora sabe qué las hace especiales.

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CLASIFICACIÓN DE LAS PERLAS

Los diamantes tienen las 4 C, pero, por desgracia, la clasificación de las perlas puede llegar a ser un poco más complicada. Su valor depende del tamaño, la forma, el color, el lustre, la calidad de la superficie, el espesor del nácar y la coincidencia con otras perlas.
Los valores de las gemas pueden variar enormemente, y las perlas no son la excepción. Algunas ristras de perlas cuestan unos 40€ y otras pueden alcanzar los 6 millones. En esta sección, le mostraremos lo que debe tener en cuenta para elegir las perlas adecuadas para usted.
El Instituto Gemológico de América (GIA, según sus siglas en inglés) está reconocido como la principal autoridad mundial en perlas, así que su sistema de clasificación es el que usamos. Para nosotros, es el más completo, pues tiene en cuenta todos los diferentes factores que afectan a la calidad y, por tanto, al valor de una perla. Aquí hay una explicación de los 7 factores, que según el GIA, determinan el valor de una perla.
1. TAMAÑO
En igualdad de condiciones, cuanto más grande sea la perla, más valiosa será. Es una norma que se puede aplicar a todas las gemas, por lo que el tamaño de la perla tendrá un gran impacto sobre su valor. Sin embargo, no es tan sencillo como «cuanto más grande, más cara». Los diferentes tipos de perlas nacen en diferentes tamaños, por lo que el efecto que el tamaño tiene en el precio depende del tipo de perla del que se trate.
Por ejemplo, 6 mm es un tamaño común en perlas de Aguadulce, y también lo es 7 mm (medimos las perlas por su diámetro). Por tanto, la diferencia de precio entre una perla de Aguadulce de 6 mm y una de 7 mm no es muy grande. Pero, la diferencia entre una ristra de perlas de Aguadulce de 12 mm y una de 13 mm es de más del doble. Esto se debe a que cuando el tamaño de la perla se acerca a los límites superiores de su clase, el valor aumenta más rápido.
Esto se puede ver al comparar otros tipos de perla. Por ejemplo, en igualdad de condiciones, una ristra de perlas Akoya de 10 mm normalmente costaría más que una ristra de perlas del Mar del Sur de 12 mm. Esto es debido a que es muy poco habitual que una perla Akoya alcance los 10 mm, mientras que una perla del Mar del Sur suele superar los 12 mm.
Solo un pequeño porcentaje de los moluscos más grandes y sanos puede producir las perlas más grandes, de ahí que sean raras. Como ocurre con todos los factores de clasificación de perlas, la rareza aumenta su atractivo, lo que a su vez aumenta su valor.
2. LUSTRE
El lustre es el nombre que se le da al brillo de una perla. Cuanto más brillante es, mejor es su lustre. Sin embargo, hay una diferencia entre el brillo de una perla y el de un espejo o el de una cuenta sintética. Cuando una perla tiene gran lustre, la luz atraviesa sus capas de nácar y se refracta, reflejándose desde dentro, lo que da a la perla un asombroso resplandor interior que solo está presente en perlas de calidad.
Le damos mucho valor al lustre, porque no importa si una perla es pequeña o grande, redonda o barroca; mientras tenga un buen lustre, la joya resultante será hermosa. El GIA clasifica el brillo en cuatro niveles: malo, regular, bueno y excelente.
Hay dos factores principales que influyen en el lustre de una perla durante su crecimiento. El primero es la temperatura. Cuando hace calor, el molusco depositará capas gruesas y esponjosas de nácar, que aumentan rápidamente el tamaño de la perla, pero si estas capas constituyen el exterior de la perla, su lustre disminuirá. Cuando hace frío, el nácar se desarrolla en capas más densas, y son estas las que le dan un buen lustre. Cuando hace frío, la perla no crece tan rápido, pero si se cosecha después de una ola de frío, tendrá mejor lustre.
El segundo factor que afecta al lustre de una perla es la salud del molusco que la produce. Solo las ostras y mejillones sanos son capaces de producir perlas con buen lustre. Si hay cualquier tipo de contaminación en el agua, el lustre es una de las primeras características que se ven afectadas. Por esta razón, los cultivadores de perlas se esfuerzan en cuidar del medioambiente que rodea a sus granjas de perlas.
El lustre tiene un gran impacto en el valor de una perla. Por ejemplo, aunque una perla sea grande, de 15 mm de diámetro, si tiene un mal lustre no valdrá prácticamente nada.
3. FORMA
La forma también influye en el valor de una perla. Cuanto más redonda sea la perla, más cara será. Como pasa con otros factores de valoración, creemos que el hecho de que una perla sea más cara no hace que sea mejor, dado que las perlas de diferentes formas ofrecen estilos distintos. Sin duda, las perlas redondas dan a quien las lleva un look fabuloso; pero también lo hacen las perlas ovaladas, las perlas en forma de gota, las perlas barrocas y las perlas en forma de botón. Todo depende del estilo que usted prefiera. Sin embargo, si el diseño que desea lleva perlas perfectamente redondas, su precio será más elevado.
Pero, ¿por qué? No todo el mundo prefiere las perlas perfectamente redondas, entonces, ¿por qué son más caras? Hay dos razones principales: la primera se remonta al origen del mercado de las perlas, que históricamente ha estado centrado en Japón. La cultura japonesa ha influido considerablemente en el mundo de las perlas, y el estilo tradicional japonés se basa en la perfección más pura. De ahí el deseo por las perlas más redondas. La segunda es que las perlas redondas son más escasas y, al igual que con otras piedras preciosas, cuanto más excepcionales y escasas, más caras son.
A la hora de denominar las formas de las perlas, nuestra regla es utilizar nombres que se ajusten a su apariencia, salvo algunos términos específicos como barroca y keshi.
Casi redonda
Las perlas de Aguadulce perfectamente redondas son muy raras, porque la mayoría de ellas se nuclean con un pequeño trozo de tejido blando en vez de con una cuenta. Esto significa que el mejillón que las produce no tiene un soporte sólido para poner el nácar, lo que hace menos probable que sean perfectamente redondas como una perla de agua salada, que está nucleada con una cuenta grande y redonda.
«Casi redonda» es el término que utilizamos para describir la forma de una perla que parece redonda cuando se lleva puesta, pero que no lo es cuando se inspecciona de cerca. Usamos este tipo de perlas para muchas de nuestras joyas, ya que dan la apariencia de redondas, pero son mucho más asequibles, pudiendo llegar a costar casi la mitad del precio de una perla completamente redonda.
Barroca
Las perlas barrocas tienen una forma singular, aleatoria e irregular. Tienen un atractivo único y la manera en que la luz se refleja en sus aristas y ángulos les da un aspecto brillante y sorprendente. Son la forma de perla más asequible y van muy bien para quienes saben apreciar sus formas interesantes y sus lustrosas aristas.
Keshi y Forma Keshi
«Keshi» es el término que se les dio a las pequeñas perlas naturales muy barrocas (de forma irregular), que encontraron los buscadores de perlas japoneses hace cientos de años, antes de la invención de las perlas cultivadas. Keshi en japonés significa «semilla de amapola» y es un nombre muy adecuado para estas perlas, dado que si miramos de cerca estas semillas, veremos además de ser pequeñas, tienen una forma muy irregular.
Sin embargo, cuando los cultivadores de perlas de agua salada comenzaron a producir perlas en sus granjas, estas pequeñas perlas Keshi siguieron brotando. Tuvo que haberles sorprendido, que tras haber nucleado la ostra con una cuenta grande, al abrirla la perla resultante fuese más pequeña y, a menudo, más plana que la cuenta que habían puesto dos años antes. Las ostras normalmente producen nácar en la cuenta donde se produce la nucleación, así que, ¿cómo podían ser estas pequeñas perlas el resultado de dicha nucleación?
Se ha debatido mucho en el mundo de las perlas sobre el origen de las perlas keshi. ¿Son perlas naturales que se han formado de manera independiente? ¿O quizás cayeron partículas en la concha cuando la abrieron para nuclearla, lo que dio lugar a la formación de una perla?
Creemos que es más probable que el pequeño trozo de tejido que se inserta junto a la cuenta para nuclear las perlas de agua salada origine la formación de un saco de perla, pero una vez iniciado el proceso la ostra expulsa la cuenta. Luego, el saco de perla se queda dentro de la ostra y continúa produciendo nácar, pero como no tiene una cuenta como soporte, se forma una pequeña perla keshi. Las ostras a menudo expulsan las cuentas, sobre todo si estas son demasiado grandes, pero normalmente el saco de perla sale con ellas.
La industria ha descrito a las perlas keshi como a medio camino entre una perla natural y una cultivada, aumentando así su precio. En realidad son más bien un afortunado accidente en el proceso de cultivo de perlas. Siempre son 100% nácar y, por ello, son muy lustrosas y tienen formas extrañas y fascinantes que contribuyen a crear joyas hermosas.
Y entonces, ¿por qué llamamos a algunas de estas perlas como «forma Keshi»? Para complicarlo un poco, decimos que las perlas de Aguadulce tienen forma Keshi porque no están nucleadas con una cuenta y, por tanto, no son un afortunado accidente del proceso de cultivo de perlas. La razón por la que obtienen esa forma keshi es porque crecen cerca del músculo del molusco, así que cada vez que el molusco se abre y se cierra (cosa que hacen durante todo el día), el saco de perla se aplasta adquiriendo formas aleatorias, dando lugar así a las perlas de Aguadulce de forma Keshi.
4. COLOR
El color tiene un papel muy importante a la hora de elegir una perla, pero afortunadamente, no tiene un gran impacto en su valor. Por ejemplo, una perla de Aguadulce de color blanco, melocotón o púrpura del mismo lustre, tamaño, forma y calidad de la superficie costará lo mismo. Si un determinado color es raro, entonces se elevará el precio de la perla, pero hay otros factores de clasificación que influyen más que el color en su valoración.
Al igual que con la forma, el color se suele describir como se aprecia. Pero, al describir el color de una perla, es necesario buscar más de uno. La forma en la que la luz se refleja y se refracta a través de las capas de nácar le da a las perlas de buena calidad, un color matiz y un color de fondo. Por ejemplo, las perlas blancas de Akoya suelen tener un matiz rosa o verde; las perlas púrpuras de Aguadulce pueden tener un matiz bronce; y las perlas de Tahití pueden tener una gran variedad de matices.
Estas capas de colores son las que hacen que las perlas sean tan fascinantes y bonitas. Algunos son muy sutiles y difíciles de apreciar a simple vista, pero una vez descubiertos, se convierten en un auténtico placer.
Oriente
En ocasiones, se puede ver una tercera capa de color en las perlas de mejor calidad. Este fenómeno se conoce como «oriente» y ocurre cuando el nácar es tan espeso y denso que la luz se divide a medida que lo atraviesa, creando un increíble efecto arco iris. Es como el brillo que se ve en la superficie de una burbuja o los colores dentro de un diamante. El «oriente» solo se da en las perlas que tienen un lustre de calidad excepcional.
5. CALIDAD DE LA SUPERFICIE
Este es un aspecto importante. La calidad de la superficie se refiere a la calidad del acabado de una perla. Tan solo un pequeño porcentaje de las perlas tienen una superficie totalmente lisa y uniforme. La mayoría tiene pequeñas marcas, protuberancias o incluso grietas. No hay que confundir calidad de superficie con lustre o forma. El efecto que tiene la calidad de la superficie en el valor de la perla depende del impacto visual que cause la imperfección. Por ejemplo, si una perla es perfecta con una pequeña marca casi inapreciable, solo perderá un pequeño porcentaje de su valor. Sin embargo, si tiene una gran marca marrón que no se puede disimular en una joya, entonces perderá casi todo su valor.
Le garantizamos que todas las perlas de nuestra joyería carecen por completo de imperfecciones antiestéticas. Nuestras perlas, en ocasiones, tendrán alguna marca, pero ninguna que afecte negativamente a la belleza de una joya. A veces escogemos una perla precisamente por su superficie imperfecta, dado que añade carácter a la joya, resalta su origen natural y destaca sus particularidades.
6. CALIDAD DEL NÁCAR
Le interesará saber que es suficiente evaluar el tamaño, el lustre, la forma, el color y la calidad de la superficie de sus perlas, para determinar su valor. El espesor del nácar tan solo es relevante para las perlas nucleadas con cuentas, como las perlas de agua salada y algunas perlas de Aguadulce, ya que la mayoría de estas últimas son 100% nácar y no tienen una cuenta dentro.
Si el nácar fuera muy fino, se podría ver la cuenta en el interior de la perla. Aparecería como un parche opaco y oscuro, que se haría más evidente al hacer rodar la perla sobre un fondo gris claro. Sería como si la perla parpadeara a medida que el parche muestra la cuenta que está debajo. Este parche oscuro es un problema, ya que disminuye el lustre de la perla y la hará más susceptible a descascarillarse, especialmente si se la perfora.
En el caso de las perlas Akoya, un espesor de nácar de menos de 0,25 milímetros se considera demasiado fino, y de más de 0,5 milímetros demasiado grueso. Las perlas de Tahití necesitan una capa de nácar más gruesa, de por lo menos 0,8 milímetros, y mejor si es de 1 milímetro. El espesor mínimo de las perlas del Mar del Sur debe ser de 1 milímetro, y puede llegar a alcanzar los 5 milímetros de grosor.
7. SEMEJANZA
La semejanza se valora teniendo en cuenta la pieza entera y no las perlas por separado. Es una evaluación que contempla la similitud de las perlas teniendo en cuenta los valores mencionados. Por ejemplo, si una ristra de perlas similares tiene una pieza ligeramente más pequeña, esto reducirá el valor del collar y, por tanto, valdría la pena reemplazar dicha perla.
En una ocasión, visitamos a un cultivador de perlas que había estado 27 años buscando perlas del Mar del Sur grandes, perfectamente redondas, con gran lustre y sin imperfecciones para hacer un collar de 40 centímetros y ¡todavía no lo había terminado! El agricultor podría haber cedido y haberlo terminado hace años usando perlas un poco diferentes entre sí, pero sabe que la espera merece la pena, ya que la pieza final tendrá mucho más valor. Este es un caso extremo, pero pone de manifiesto lo importante que es la semejanza de las perlas. El collar lo había comenzado el padre del agricultor, pero se jubiló antes de terminarlo…
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cómo se cultivan las perlas

Para conocer mejor el mundo de las perlas, hay que entender a las criaturas que las producen: las ostras y los mejillones.
Mientras que para aprender sobre metales o piedras preciosas, como los diamantes y los rubíes, existen la geología y la química, para aprender sobre las perlas hay que recurrir a la biología, ya que provienen de seres vivos. Las perlas se cultivan de manera natural por los llamados moluscos, que viven en los mares y océanos de agua salada o en lagos y ríos de agua dulce.
Algunas ostras y mejillones, ambos moluscos, tienen conchas brillantes y coloridas por naturaleza. Esto es un hecho asombroso, porque las duras conchas de estos animales están diseñadas para protegerlos de ser comidos por otras criaturas, no para que luzcan bonitos. La belleza en la naturaleza suele tener un propósito. Las flores atraen insectos; los tigres se camuflan en la jungla; pero estos moluscos viven en el fondo de los mares y de los lagos, es decir, en zonas oscuras y fangosas. Allí no tiene ningún beneficio evolutivo el hecho de ser brillantes, tan solo es una de esas maravillosas coincidencias y, gracias a ella, obtenemos las perlas. Esto se entenderá mejor a medida que avance en su lectura.
La razón por la que las perlas se crean es que cuando pequeños trozos de algas o pequeños cangrejos se quedan atrapados dentro de un molusco, este se defenderá cubriendo el objeto extraño con el mismo material con el que está hecha su concha. Cuando algo invade el cuerpo humano, aparece una mancha, o nos da fiebre. Los moluscos, por el contrario, se protegen envolviendo al “intruso” con su concha, lo que a veces puede resultar en una hermosa y brillante perla.
MOLUSCOS
Se conocen alrededor de 85.000 tipos de moluscos, entre los que se incluyen los caracoles, las babosas y los calamares. Sin embargo, tan solo 20 de ellos tienen las brillantes conchas adecuadas para producir perlas. Son estas 20 increíbles criaturas de conchas brillantes las que producen las perlas. Sus conchas están hechas de un material iridiscente llamado nácar, que es el mismo material que forma las perlas. Los moluscos que no tienen conchas brillantes, como los mejillones que nos comemos en los restaurantes, también pueden cubrir a sus «intrusos» con su concha. Sin embargo, al no ser brillantes, las «perlas» resultantes no son muy atractivas (y le pueden romper un diente si no tiene cuidado).
En resumen, pequeñas partículas orgánicas pueden quedar atrapadas en moluscos salvajes de cualquier parte del mundo. Para defenderse, los molusco cubren a estos “intrusos” con el mismo material que utilizan para fabricar su concha. En algunas especies, que han desarrollado de manera aleatoria conchas brillantes, el resultado de este proceso es una perla.
Esto lleva sucediendo durante millones de años, pero hace tan solo cien que descubrimos cómo arranca este proceso. Gracias a ello, hemos logrado que más personas se beneficien de la belleza de estas maravillosas gemas naturales.

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Para conocer mejor el mundo de las perlas, hay que entender a las criaturas que las producen: las ostras y los mejillones.

Mientras que para aprender sobre metales o piedras preciosas, como los diamantes y los rubíes, existen la geología y la química, para aprender sobre las perlas hay que recurrir a la biología, ya que provienen de seres vivos. Las perlas se cultivan de manera natural por los llamados moluscos, que viven en los mares y océanos de agua salada o en lagos y ríos de agua dulce.

Algunas ostras y mejillones, ambos moluscos, tienen conchas brillantes y coloridas por naturaleza. Esto es un hecho asombroso, porque las duras conchas de estos animales están diseñadas para protegerlos de ser comidos por otras criaturas, no para que luzcan bonitos. La belleza en la naturaleza suele tener un propósito. Las flores atraen insectos; los tigres se camuflan en la jungla; pero estos moluscos viven en el fondo de los mares y de los lagos, es decir, en zonas oscuras y fangosas. Allí no tiene ningún beneficio evolutivo el hecho de ser brillantes, tan solo es una de esas maravillosas coincidencias y, gracias a ella, obtenemos las perlas. Esto se entenderá mejor a medida que avance en su lectura.

La razón por la que las perlas se crean es que cuando pequeños trozos de algas o pequeños cangrejos se quedan atrapados dentro de un molusco, este se defenderá cubriendo el objeto extraño con el mismo material con el que está hecha su concha. Cuando algo invade el cuerpo humano, aparece una mancha, o nos da fiebre. Los moluscos, por el contrario, se protegen envolviendo al “intruso” con su concha, lo que a veces puede resultar en una hermosa y brillante perla.

MOLUSCOS
Se conocen alrededor de 85.000 tipos de moluscos, entre los que se incluyen los caracoles, las babosas y los calamares. Sin embargo, tan solo 20 de ellos tienen las brillantes conchas adecuadas para producir perlas. Son estas 20 increíbles criaturas de conchas brillantes las que producen las perlas. Sus conchas están hechas de un material iridiscente llamado nácar, que es el mismo material que forma las perlas. Los moluscos que no tienen conchas brillantes, como los mejillones que nos comemos en los restaurantes, también pueden cubrir a sus «intrusos» con su concha. Sin embargo, al no ser brillantes, las «perlas» resultantes no son muy atractivas (y le pueden romper un diente si no tiene cuidado).

En resumen, pequeñas partículas orgánicas pueden quedar atrapadas en moluscos salvajes de cualquier parte del mundo. Para defenderse, los molusco cubren a estos “intrusos” con el mismo material que utilizan para fabricar su concha. En algunas especies, que han desarrollado de manera aleatoria conchas brillantes, el resultado de este proceso es una perla.

Esto lleva sucediendo durante millones de años, pero hace tan solo cien que descubrimos cómo arranca este proceso. Gracias a ello, hemos logrado que más personas se beneficien de la belleza de estas maravillosas gemas naturales.

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Para conocer mejor el mundo de las perlas, hay que entender a las criaturas que las producen: las ostras y los mejillones.
Mientras que para aprender sobre metales o piedras preciosas, como los diamantes y los rubíes, existen la geología y la química, para aprender sobre las perlas hay que recurrir a la biología, ya que provienen de seres vivos. Las perlas se cultivan de manera natural por los llamados moluscos, que viven en los mares y océanos de agua salada o en lagos y ríos de agua dulce.
Algunas ostras y mejillones, ambos moluscos, tienen conchas brillantes y coloridas por naturaleza. Esto es un hecho asombroso, porque las duras conchas de estos animales están diseñadas para protegerlos de ser comidos por otras criaturas, no para que luzcan bonitos. La belleza en la naturaleza suele tener un propósito. Las flores atraen insectos; los tigres se camuflan en la jungla; pero estos moluscos viven en el fondo de los mares y de los lagos, es decir, en zonas oscuras y fangosas. Allí no tiene ningún beneficio evolutivo el hecho de ser brillantes, tan solo es una de esas maravillosas coincidencias y, gracias a ella, obtenemos las perlas. Esto se entenderá mejor a medida que avance en su lectura.

La razón por la que las perlas se crean es que cuando pequeños trozos de algas o pequeños cangrejos se quedan atrapados dentro de un molusco, este se defenderá cubriendo el objeto extraño con el mismo material con el que está hecha su concha. Cuando algo invade el cuerpo humano, aparece una mancha, o nos da fiebre. Los moluscos, por el contrario, se protegen envolviendo al “intruso” con su concha, lo que a veces puede resultar en una hermosa y brillante perla.

MOLUSCOS
Se conocen alrededor de 85.000 tipos de moluscos, entre los que se incluyen los caracoles, las babosas y los calamares. Sin embargo, tan solo 20 de ellos tienen las brillantes conchas adecuadas para producir perlas. Son estas 20 increíbles criaturas de conchas brillantes las que producen las perlas. Sus conchas están hechas de un material iridiscente llamado nácar, que es el mismo material que forma las perlas. Los moluscos que no tienen conchas brillantes, como los mejillones que nos comemos en los restaurantes, también pueden cubrir a sus «intrusos» con su concha. Sin embargo, al no ser brillantes, las «perlas» resultantes no son muy atractivas (y le pueden romper un diente si no tiene cuidado).

En resumen, pequeñas partículas orgánicas pueden quedar atrapadas en moluscos salvajes de cualquier parte del mundo. Para defenderse, los molusco cubren a estos “intrusos” con el mismo material que utilizan para fabricar su concha. En algunas especies, que han desarrollado de manera aleatoria conchas brillantes, el resultado de este proceso es una perla.

Esto lleva sucediendo durante millones de años, pero hace tan solo cien que descubrimos cómo arranca este proceso. Gracias a ello, hemos logrado que más personas se beneficien de la belleza de estas maravillosas gemas naturales.

PERLAS NATURALES Y CULTIVADAS

Tanto las perlas naturales como las cultivadas son perlas reales, producidas por los mismos seres vivos. La diferencia es que el ser humano ha iniciado el proceso de formación de una perla cultivada, mientras que las perlas naturales se forman por casualidad. Aquí tiene una explicación sobre cómo comenzamos a cultivar perlas.
Las perlas son las gemas más antiguas conocidas. Se han encontrado registros que demuestran que los egipcios usaban joyas de nácar hace 5.000 años. Además, existe un manuscrito en China de hace más de 4.500 años donde se describe una perla. Sin embargo, hasta hace cien años tan solo teníamos perlas naturales, porque nadie sabía cómo recrear el milagro que representa el nacimiento de una perla.
Durante miles de años las perlas han sido apreciadas y queridas por su belleza y su misterio. Eran tan excepcionales que eran muy caras y estaban solo al alcance de grupo de afortunados, como los miembros de la realeza.
Las perlas eran un producto muy raro, porque no sabíamos cultivarlo y tan solo una de cada mil ostras salvajes contenía una perla de calidad. Por lo tanto, se hubieran necesitado alrededor de 50.000 ostras para hacer un collar. Antes de 1890, cuando aprendimos a cultivar perlas, todas las perlas eran naturales, es decir, se encontraban en una ostra en su medio natural. Las perlas naturales son aquellas que se forman cuando un “intruso”, como un trozo de coral, se queda atrapado dentro de un molusco por casualidad.
Durante siglos, muchos de los científicos más brillantes del mundo intentaron poner en marcha el proceso para cultivar una perla. El padre de la taxonomía, Carl Linnaeus, casi lo consigue en el siglo XVIII, pero no fue hasta un siglo más tarde que aprendimos la técnica que se sigue utilizando hoy para cultivar perlas.
A finales del siglo XIX, las ostras y los mejillones que producían perlas se estaban extinguiendo. Las ostras y mejillones nacarados se recolectaban tanto por sus perlas como por la el nácar de su concha, puesto que este material se usaba tradicionalmente para hacer joyas, incrustaciones, cubertería fina y botones. Esta es la razón por la que hoy en día muchos botones de plástico tienen un acabado perlado.
La Revolución Industrial trajo consigo máquinas que nos ayudaban a recolectar las ostras, lo que supuso una reducción considerable del número de criaderos naturales de ostras en el mundo. Los pozos de petróleo también aparecieron en esta época y ocasionaban vertidos de vez en cuando, lo que hizo que desaparecieran los antiguos criaderos de ostras de Oriente Medio. La contaminación y las técnicas de buceo avanzadas también contribuyeron a que las ostras que producían perlas naturales estuvieran a punto de desaparecer. Hasta que aprendimos a cultivarlas, creando así lo que se conoce como perla cultivada.
Las perlas cultivadas son aquellas que se forman cuando una persona coloca un “intruso”, como una cuenta de nácar, dentro de un molusco, ya sea una ostra o un mejillón. Esta es la diferencia entre las perlas naturales y las perlas cultivadas, pero como ambas están producidas por moluscos, las llamamos perlas reales.
Muchas personas han contribuido a la invención del cultivo de perlas, y les estaremos eternamente agradecidos. La primera perla cultivada la produjo un inglés en Australia, llamado William Saville-Kent, pero fue en Japón donde arraigó este acontecimiento revolucionario. Un molusco de agua salada se nucleó con éxito para producir una perla Akoya y, desde entonces, el mundo de las perlas no ha dejado de avanzar.
Además, los biólogos marinos han investigado el ciclo de la vida de los moluscos, de manera que los podamos criar sin tener que recolectarlos del medio natural. De esta manera, permitimos que estas magníficas criaturas prosperen.
La recolecta de perlas naturales está prohibida, o al menos estrictamente controlada, en casi todos los países del mundo, desde Escocia hasta Australia. Gracias a esta medida, los valiosísimos criaderos de ostras están protegidos. Como resultado, las perlas naturales son extremadamente raras y, hoy en día, solo se venden como antigüedades. Por su venta se piden grandes cantidades de dinero y es más habitual verlas en casas de subastas que en joyerías Por ejemplo, la ristra Baroda, formada por perlas Akoya naturales, se vendió en 2005 por 7,1 millones de dólares (unos 6 millones de euros). Una ristra de la misma calidad de perlas Akoya pero cultivadas, rondaría los 25.000 €.
La gran mayoría de perlas que se llevan hoy son perlas cultivadas. Tras haber cultivado perlas durante más cien años, hemos mejorado la producción de perlas de buena calidad; sobre todo practicando la cría selectiva de las mejores ostras y mejillones productoras de perlas. Esto significa que somos capaces de producir perlas cultivadas de una gran calidad por una pequeña fracción del precio que se tendría que pagar por sus equivalentes naturales.

William Saville-Kent

Pearl farm

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